—Estoy molesta. —Me pasé la mano por la cabeza y me recosté en la silla—. De verdad que no tengo ni idea de qué hacer con él.
—¿Qué quieres de la conexión?—
—No estoy segura. —Miré por la ventana. Todavía no me sentía del todo cómoda en un vehículo, pero ya casi había superado el terror persistente—. Me hace sentir de maravilla. Nos divertimos juntos, y todo es más fácil cuando está cerca. Pero está tan convencido de que su lobo es un monstruo que evito sacar conversaciones difíciles, lo cual…