Capítulo 61. La venganza de Rhoda
Al segundo repique Kosta fue atendido por su hermana, se dio cuenta de la preocupación en su tono de voz.
—Aló, ¿Quién habla?
—¿Qué pasa Rhoda? ¿Por qué ese tono de preocupación? —la interrogó y enseguida un leve sollozo se escuchó del otro lado.
—¡Ay hermanito! Creo que me pase de la raya —pronunció casi con un lamento.
—¿Dime qué hiciste? —inquirió como si no supiera lo que sucedió.
—Es que ese Oliver me cae pésimo, es un mujeriego, pedante y no lo soporto, ojalá la tierra se abriera y se lo