Capítulo 60. ¿Broma pesada?
Un hombre se le acercó a Kosta, quien cayó de rodillas en el pavimento, con las manos en la cabeza, llorando como si fuera un pequeño, escondió su cara entre las manos, mientras trataba de controlar ese dolor que le rompía el alma.
—Señor tranquilo, ¡Cálmese! —como la gente empezó a colocársele alrededor, el hombre pidió que se apartaran para que lo dejaran respirar, porque parecía que, en cualquier momento, colapsaría.
—¡¡¡Mi hijo no!!! —exclamó en ese momento con todas sus fuerzas, el grito l