Capítulo 29. Escapando de la realidad
Oliver pensó que el hombre iba a debatirlo, sin embargo, solo se reflejó tristeza y dolor en su mirada, bajó la cabeza sosteniéndola entre sus manos.
—¡Lo sé! No la merezco… quizás nunca la merecí por no saberla entender, por no luchar por ella… porque esta vez, debí pedirle explicaciones… quizás nunca creí en su amor… ahora mírala allí, totalmente ajena a todo lo que la lástima, por mi culpa, por un odio que terminó sobre pasándome y convirtiéndome en un hombre cruel… y seguramente cuando se