Mariana comienza a recuperar el conocimiento, lentamente abriendo los ojos. Está acostada en la cama de huéspedes, con un doctor sentado junto a ella, tomando su pulso. Ángela está parada al final de la cama, observando con preocupación cómo su amiga se recupera.
El doctor sonríe tranquilizadoramente.
— Hola, Mariana. ¿Cómo te sientes? —pregunta.
Mariana parpadea, confundida.
— ¿Dónde... estoy? —tartamudea.
— Estás en la casa de Nikolai —responde el doctor—. ¿Recuerdas tu nombre?
Mariana asient