Nikolai la carga, sacándola de la bañera sin dejar de besarla, y la deposita en la cama, donde la pone boca abajo, comenzando a besarle la espalda con suavidad, mientras Ángela aprieta la sábana con fuerza, sintiendo una oleada de placer que recorre su cuerpo.
Mientras Nikolai baja lentamente por su espina dorsal, usando la lengua, los besos y los dientes, Ángela siente que su cuerpo se estremece de placer, su piel se eriza y su corazón late con fuerza, como si estuviera a punto de explotar.
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