Los guardias fueron a levantar el cuerpo de Chesay y se volvió polvo, un viento extraño apareció llevándoselo. Un escalofrío recorrió el cuerpo de los presentes.
Crono, en medio de su desconcierto, clavó una mirada furiosa en su Luna, incapaz de comprender por qué Freya había desobedecido sus órdenes.
—Freya, ¿por qué estás aquí? Te ordené que no abandonaras la mansión. Pensé que, al menos esta vez, comprenderías la magnitud del peligro que enfrentamos y permanecerías a salvo.
Freya, aun abraz