Mundo ficciónIniciar sesiónEl café permanecía sumido en una penumbra artificial que contrastaba violentamente con las luces de neón que parpadeaban al otro lado de los ventanales. A las tres de la madrugada, el establecimiento se había convertido en refugio de insomnes, trabajadores nocturnos y almas perdidas que buscaban soledad en medio de la multitud inexistente. Victoria ocupaba una mesa en el rincón más alejado, sus dedos tamborileando nerviosamente sobre la superficie de







