Mundo ficciónIniciar sesiónEl café permanecía sumido en una penumbra artificial que contrastaba violentamente con las luces de neón que parpadeaban al otro lado de los ventanales. A las tres de la madrugada, el establecimiento se había convertido en refugio de insomnes, trabajadores nocturnos y almas perdidas que buscaban soledad en medio de la multitud inexistente. Victoria ocupaba una mesa en el rincón más alejado, sus dedos tamborileando nerviosamente sobre la superficie de formica mientras esperaba.
Valeria apareció diez minutos después, su silueta recortándose contra la luz amarillenta del estacionamiento. Había cambiado el elegante vestuario de oficina por jeans oscuros y una chaqueta de cuero que la hacía parecer más joven, más vulnerable. Se deslizó en el asiento frente a Victoria sin pronunciar palabra, sus ojos escaneando el local con la precaución de alguien acostumbrado a mirar por encim







