Mundo ficciónIniciar sesiónLa medianoche llegó con el peso de las decisiones irrevocables. Victoria detuvo el motor del automóvil prestado a un kilómetro de la capilla de Santa Ana, donde las luces de la ciudad se desvanecían como estrellas moribundas. El viento nocturno arrastraba el aroma a tierra húmeda y abandono que emanaba de la estructura del siglo XVII, olvidada por el progreso y devorada por el tiempo.
—Esperenme aquí —murmuró a Alejandro y Va







