Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl martes llegó con crueldad de día que no ofrecía descanso después de noche de horror, encontrando a Victoria parada frente al edificio en Avenida Constitución a las nueve de la mañana exactas con ojos rojos que ninguna cantidad de maquillaje podía ocultar completamente y ojeras que hablaban de horas pasadas en sala de espera de hospital rogando a dioses en los que no estaba segura de creer que permitieran que Alejandro







