Mundo ficciónIniciar sesiónEl auto se movía a través de la ciudad como fantasma deslizándose entre luces de tráfico que parpadeaban con indiferencia ante el horror que se desarrollaba en su interior, con chofer que conducía hacia ubicación desconocida sin pronunciar palabra ni mirar por espejo retrovisor porque claramente había sido instruido a no ver, no escuchar, no recordar nada de lo que estaba presenciando mientras Alejandro sangraba en asiento trasero y Victoria sentía que su mundo se estaba desintegrando en fragmentos tan pequeños que nunca podría reensamblarlos en algo que se pareciera a vida normal.
Gabriel había arrancado la mordaza de la boca de Alejandro con movimiento brusco que raspó piel alrededor de sus labios, dejando marcas rojas que se sumaban a ojo morado que estaba h







