Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de marzo entraba oblicua por los ventanales del segundo piso de Casa Esperanza, proyectando rectángulos dorados sobre el suelo de madera recién pulida donde jugaban tres niños con bloques de construcción. Victoria observaba esa escena desde el umbral del comedor comunitario, sintiendo cómo la certeza moral que había sostenido durante cinco años se fracturaba como cristal bajo presión invisible.
Tres meses habían tran







