Mundo ficciónIniciar sesiónLa brisa mediterránea arrastraba el aroma de jazmín y sal marina cuando Victoria abrió los ojos aquella mañana de marzo en Barcelona. Cinco años habían transcurrido desde que abandonara Monterrey con un bebé prematuro en brazos y un pasado que amenazaba con devorarla entera. Cinco años que se sentían simultáneamente como una eternidad y un parpadeo.
Se incorporó despacio, cuidando de no despertar a Alejandro,







