Mundo ficciónIniciar sesiónRodrigo Santibáñez llevaba treinta años viviendo bajo la sombra de Gabriel, y había decidido hace seis meses que era momento de que esa sombra desapareciera permanentemente.
La oficina en el piso cuarenta y dos de la Torre Santibáñez tenía una vista espectacular del Cerro de la Silla que se recortaba contra el cielo de Monterrey como una silueta de gigante dormido. Pero Rodrigo había dejado de mirar esa vista hacía años, cuando se dio cuenta de que estar en el piso cuarenta y dos mientras Gabriel reinaba desde el piso cuarenta y cinco era un recordatorio constante de su lugar en la jerarquía familiar. Tres pisos de diferencia que podían haber sido tres continentes por todo lo que significaban en términos de poder real.







