Mundo ficciónIniciar sesiónCuando despiertas el día después de perder veintiocho hijos ante un ancestro inmortal y la única respuesta en la habitación es el silencio de una familia rota, aprendes que la verdadera derrota no es perder la batalla—es creer que la guerra terminó.
El amanecer llegó a la isla sin anunciarse, como si el sol mismo dudara en iluminar semejante devastación. La mansión que había sido refugio ahora parecía un mausol







