Mundo ficciónIniciar sesiónCuando la mujer que orquestó tu destrucción emerge de una tumba falsificada con un ejército privado y reclama propiedad sobre nietos que nunca conoció, comprendes que la muerte es solo una pausa en la ambición de los Santibáñez.
La figura que se materializó frente al rancho no podía ser real. Victoria parpadeó una, dos, tres veces, esperando que la imagen se desvaneciera como un espejismo cruel nacido del agotamiento







