Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj digital marcaba las 11:47 PM cuando Victoria abandonó cualquier pretensión de mantener la compostura. Había pasado las últimas tres horas caminando en círculos por la habitación, trazando el mismo patrón en la alfombra persa como si la repetición pudiera ordenar el caos en su mente. Junto a la cama, Roberto dormía en su cuna con esa paz absoluta que solo los niños pueden alcanzar, ajeno al hecho de que su futuro es







