Mundo ficciónIniciar sesiónLa notificación llegó a las nueve de la mañana, cuando Victoria apenas había logrado conciliar dos horas de sueño interrumpido. El timbre del teléfono cortó el silencio de la habitación como un cuchillo, y Teresa atendió con esa eficiencia profesional que nunca la abandonaba, incluso en circunstancias extraordinarias.
—Licenciada Mora —su voz adoptó ese tono formal que reservaba para asuntos legales serio







