8. ¿Y AHORA QUÉ VAMOS A HACER?
Volví a conducir el auto hasta dar con una casa de empeño. Después de regatear un rato y lograr un precio razonable por la joya, le pregunté al hombre si conocía algún alquiler barato cerca. Él negó con la cabeza y me dijo que le pareció ver en la mañana, del otro lado del río, un cartel de alquiler.
—Vamos, Ilán, no importa, lo alquilaremos hoy; de seguro vale menos que un hotel —dije mientras ponía en marcha el auto, que por suerte estaba lleno de combustible.
—¿Estás segura de que no es