Mundo ficciónIniciar sesiónLa nana pudo ver cómo el pánico se apoderaba de Eleonora. Ella sabía que debía actuar rápido si quería mantener bajo control la situación que había provocado al hablar de las pastillas negras.
—¡Espera, Marina! —La llamó Eleonora, tratando de sonar conciliadora—. Quizás tienes razón. Hablemos con ellos juntas. Podemos explicarles la situación y asegurarnos de que Ilán






