Mundo ficciónIniciar sesiónEl laboratorio desprendía ese aire esterilizado y frío tan característico de los recintos dedicados a la ciencia y la precisión. Ilán y yo nos hallábamos en una pequeña sala de espera, rodeados por paredes adornadas con diplomas y reconocimientos que testimoniaban la solvencia del establecimiento. La tensión entre nosotros era palpable, un cóctel de nerviosismo y esperanza que nos impulsaba a entrelazar nuestras manos con fuerza.







