Mundo ficciónIniciar sesiónEn esta parte de la historia, había abrazado a la nana Marina que en verdad la sentía como a mi verdadera suegra, ella y su esposo Armando amaban a Ilán como si fuera su propio hijo. Cuando Amaya la despidió en su intento de que no le dijera la verdad al policía, se había detenido y contestado.
—Ya le dije que yo no trabajo para usted; a mí me paga el niño Ilán y procure que no le pase nada —le contest&oacut






