222. DESPEDIDA Y FELICIDAD
ILÁN:
Los ojos de mi madre se abrieron aún más, el terror reflejándose en ellos como un animal acorralado. Tía Josefina, percibiendo la vulnerabilidad de su adversaria, decidió disfrutar más:
—Entre los objetos que descubrimos, había un ingenioso mecanismo oculto en el humidificador de Ilán, tanto en su despacho como en su habitación. —Hizo una pausa, permitiendo que sus palabras se asentaran—. Un dispositivo verdaderamente siniestro, debo admitir.
Intercambié miradas de asombro y horror con