Mundo ficciónIniciar sesiónILÁN:
La furia y el dolor en mi voz eran palpables. Sin mediar palabra, me precipité hacia la sala donde Amaya permanecía vigilada, seguido de cerca por Ivory y Marina.
—¡Mamá! —rugí, resonando mi voz por toda la estancia. Mi madre Amaya se sobresaltó y giró bruscamente. Sus ojos, fríos y calculadores, se posaron primero en la prueba de paternidad y luego en Ivory. Una carcajada estridente,






