182. CONTINUACIÓN
IVORY:
Le sonreí a Ilán con una radiante expresión, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que estaba verdaderamente a salvo. El hombre que tenía frente a mí no era el paralítico indefenso con quien me había casado. No, era alguien completamente desconocido para mí, alguien que me cautivaba con cada gesto y palabra.
La firmeza con la que Ilán enfrentaba los problemas, su voz fuerte, autoritaria y segura, resonaba en mis oídos como una melodía seductora. No podía apartar los ojos de él, observándolo como si lo viera por primera vez, fascinada por esta nueva faceta de mi esposo.
—¿Por qué me miras así, amor? —preguntó Ilán de nuevo—. ¿Te gusto? ¿O no te gusto?
—No, no —respondí con una risita nerviosa—. Me gustas mucho. Es solo que... me está gustando mucho esta nueva faceta de ti, ya te lo dije —añadí con una carcajada juguetona—. Me estoy enamorando cada vez más de mí.
—No sé si creerlo o no... —dejó Ilán la frase en el aire, mezclando diversión y confusión en su rostro. —Tendrí