182. CONTINUACIÓN
IVORY:
Le sonreí a Ilán con una radiante expresión, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que estaba verdaderamente a salvo. El hombre que tenía frente a mí no era el paralítico indefenso con quien me había casado. No, era alguien completamente desconocido para mí, alguien que me cautivaba con cada gesto y palabra.
La firmeza con la que Ilán enfrentaba los problemas, su voz fuerte, autoritaria y segura, resonaba en mis oídos como una melodía seductora. No podía apartar los ojos de él, obser