Abri despacio la puerta del dormitorio, sali fuera fijandome en los muebles que había, la gran escalera, bajando despacio encontrándome con un gran salón, lleno de muebles modernos, viendo a Martino sentado en uno de los sofás grandes que había, girando su cuerpo cuando me escucho bajar, cruzando nuestras miradas
— ¿Ya te despertaste mi amor?, ven siéntate conmigo, me alegro de verte tan bien ya que has dormido más de ocho horas seguidas — me dijo
— Sofía ya puede poner la comida, la señora se