Como le dije a mi padre, el pobre hombre llamó al médico que no tardo en personarse en nuestra casa, mientras yo me quede tumbada en mi cama, notando como ese líquido rojizo seguía cayendo entre mis piernas.
— Hola Alexandra, ¿Qué te pasa, cielo? tu padre me ha llamado muy preocupado — me pregunto el medico, cuando entró en el dormitorio donde yo me encontraba
— Me está cayendo un líquido rojizo por mis piernas doctor — respondí
— ¿Estás embarazada mi niña?
— Creo que sí, aunque no me he hec