Abro la caja rectangular con un lazo rojo encima para ver un abrigo de piel sintética blanco. Veo la etiqueta del precio y jadeo.
—Víctor, no tenías que hacerlo —digo y lo abrazo —esto es tan jodidamente caro. Realmente no tenías demasiado. Lo abrazo de nuevo.
—Este abrigo no ayudará al bebé —murmura Seba