Mundo ficciónIniciar sesiónLa fotografía tenía los bordes amarillentos de las cosas que nadie pensó que importarían.
Eso fue lo primero que Alma notó cuando Gael la colocó sobre la mesa del despacho temporal con la misma delicadeza con que se deposita algo frágil, o algo que duele, que a veces son la misma cosa. Una fotografía en papel, de las antiguas, de las que se revelaban en lugares con olor a químico y espera. Tres personas frente a un edificio







