La sala estaba en penumbra, con apenas la luz azulada del televisor iluminando los muebles caros, el cristal del bar y los libros alineados como adorno. Marcus llevaba horas allí, sin moverse, con la espalda vencida en el sillón y un vaso de whisky tibio entre los dedos. En la pantalla, el video se repetía. Kira saliendo del restaurante, sonriente, con el cabello recogido en una coleta y los labios ligeramente abiertos por una risa que no se escuchaba pero se intuía. Julian la esperaba en la ac