Cap:#:4:Vacio en el alma #1

Scarlett

Los Rouge me rodean listos para terminar conmigo y ya no me importa nada, estoy lista para terminar de morir.

-¡No te rindas Scarlet!, ¡levántate!, ¡ahora!, ¡ por favor, yo te amo, te amamos, no te dejes morir así !.–Me grita Hansel con desesperación, todos comienzan a gritarme qué me aman, que pelee, que no les el placer de acabar conmigo–

-Los amo chicos, por ustedes, por mis padres. Acabaré con todos. –Me levanto, voy contra uno y otro y otro hasta que me quedo sin fuerzas.

Corto la cabeza de último que me enfrenta. El Alfa, betas, deltas y demás guerreros acaban con todos los demás. Y yo caigo al suelo. La espada resbala de mis manos ensangrentadas. Mi cuerpo entero arde, cada centímetro de mi piel está rasgado, sangrando, destruido. Ya no veo bien. Perl el único dolor que siento es al recordar que mis padres están muertos, que me he quedado huérfana y es... insoportable.

Escucho los gritos de mis amigos acercándose–

-¡Scarlett, mi amor!.–Hansel llega a mi lleno de sangre, no encuentra como tocarme, grita de lleno de dolor frustración–.¡Aguanta bebé, por favor, no me dejes, no lo hagas te lo suplico!.

-Hansel... cariño... perdóname... no quiero, vivir.

-¡No no no!, no lo digas, las chicas, chicos y yo te amamos con locura, no estás sola amor, no lo estás.–Las chicas se tiran al suelo, los chicos se cubren la cara mientras lloran–

-Hansel tiene razón, cielo, estamos contigo, sé fuerte por favor, por favor.–Dice Sofí. Lloran todas.

-¡Los malditos se dispersan como sombras, rastréenlos, que no queden ninguno vivo!.–Ruge el alfa. Yo comienzo a arrastrarme centímetro a centímetro hacia mi padre, que está Inmóvil. Ensangrentado. Intento encontrar su pulso con la esperanza de que esté vivo, pero... su corazón no late–

-No... no... no... –Las palabras salen de mis labios como el quejido roto de como me siento– -Scarlett... Cielo..

-Ari.. Mi papá.. Mi mamá..

-Lo siento tanto mi reina.–Hansel besa mi mano–

-Estamos aquí, estamos aquí para tí, no estás sola hermanita no lo estas.–Todos sollozan conmigo–

-Hansel, lleva a mi padre adentro, por favor, chicas, llévenme con mi madre–

-Yo lo hago.–Dice el Alfa. Todos se mueven de mi lado, él me carga en brazos–.Lo siento tanto cachorra, lo siento. –Cierro los ojos llorando otra vez.

Me coloca al lado del cuerpo de mi madre. Hansel y el Beta Darren colocan a mí lado.

Abrazo sus cuerpos y lloro. Grito hasta que mi voz se quiebra, hasta que mi garganta sangra, hasta que no queda nada de mí excepto el dolor en mi alma. Un dolor tan profundo, tan absoluto, tan devastador que siento que me parto en dos.

Todo se me queda en silencio. Presiono mi frente contra el pecho inmóvil de mi padre, acaricio el cabello ensangrentado de mi madre, y vuelvo a llorar hasta que ya no quedan lágrimas, hasta que mi cuerpo tiembla de agotamiento, hasta que la oscuridad comienza a arrastrarme, lo último que veo antes de desmayarme es la luna. Brillante. Indiferente ante mi dolor ante mi cicatrices. Solo siendo testigo de cómo mi mundo entero ha sido destruido.

***

Desperto en una cama que no es mía. Siento las sábanas suaves, huele a lavanda, escucho el canto de los pájaros afuera. Y entonces... como un maremoto, todo regresa de golpe, me golpea como la ola de un tsunami. Mamá. Papá. Sangre. Muerte...

El grito que sale de mi garganta no suena humano. parece algo que viene de un lugar tan profundo dentro de mí que ni siquiera sabía que existía. Manos me sujetan. Voces hablan. Pero no las entiendo porque solo escucho las voces de mis padres. Las que ya no volveran.

"Te amo pequeña, estoy tan orgulloso de tí".

"Oh mi niña es la más hermosa y la más inteligente, un 10 en matemáticas, será científica como su madre"

-¡Mamá, papá!...

-Shh, tranquila cielo, respira.–Sofía, su rostro surcado de lágrimas me mira temblando–.Por favor, respira.

-No puedo, no quiero, porque respirar significa seguir viviendo. Y ellos ya no están, no puedo hacerlo sin ellos Sofí.

-Sí, si podrás cielo, si lo harás.–Ari se pone a llorar después de decirme estás palabras. Las tres me abrazan, Nina también llega a mí. ¿Cómo puedo yo respirar cuando ellos ya no pueden?

***

Los días siguientes son una nebulosa de dolor. Los sanadores vienen y van. Cosieron mi carne desgarrada. Cambian los vendajes de mis heridas. Me dan brebajes que supuestamente ayudarían con el dolor. Pero ningún brebaje curará el dolor real. El que vive en mi pecho como un agujero negro, devorando todo lo que alguna vez fui.

Mis amigos no me dejan sola. Nunca. Sofía, Hansel Thomas y Marcus, todas las noches duermen en sillas junto a mi cama. Arielle, les trae comida y junto a Nina, cambian las sábanas de mi cama. Sofi se encarga de mis medicamentos y vendajes.

No dejan de decirme cosas alentadoras, como si eso llenara el vacío que siento. Los amo pero ellos no entienden que nada lo llenará. Nada.

***

-¿Cuántos días llevamos así, aquí?.

-Tres días. –Responde mi Alfa entrando a la habitación –Cachorra, por favor perdóname, no había podido venir.

-Me honra como su presencia, Alfa, y no se preocupe, yo entiendo el porqué. –Asiente—

-Me han dicho que no quieres curarte.–Me mira con los ojos llenos de lástima, compasión y no me gusta. Lleva ropa oscura. Apropiada para el duelo en el que la manada completa está sumergida–.Necesito hablar contigo a solas. Salgan.–Mis amigos se retiran cuando él les hace un gesto con la cabeza. Sofía me mira con preocupación antes de salir, pero sabe que debe salir. Nos quedamos solos.

Se sienta en el borde de la cama, con cuidado de no tocar mis heridas. Su mano encuentra la mía.

La única parte de mi cuerpo que no está

vendada—

-Scarlett... –Su voz es suave, tierna–.Lo siento. No

pude hacer más por ellos, por tí, por mi manada.

-Ellos... ellos se fueron.–Mi voz se quibra–.Se fueron y yo... yo no pude... no pude salvarlos.

-Hiciste hasta lo imposible por salvarlos. No fue tu culpa.–Aprieta mi mano–.Los Desterrados son animales. Monstruos sin honor. Pero te juro por la Diosa Selene, Scarlett, te juro que encontraré a su líder y cada uno de ellos. Pagará.–Asiento, porque qué más puedo hacer–.Quizás no es una promesa que te llene, sé que el vacío que sientes no se llenará fácil, pero te daré motivos para que te levantes de está cama y sigas luchando.

-No existe una.

-Existe.–Sonríe, se acerca a mi oído–.Guarda el secreto, solo por un tiempo más, todavía eres muy cachorra y no quiero que cada que nos vean juntos piensen cosas que no son. Asesinaré a varios si te ofenden pequeña mía.

-¿De qué está hablando, Alfa.–Pregunto, en un susurro nervioso por su cercanía–

-Eres mi pareja destinada, mi preciosa Scarlett.–Lo miro con el ojo que tengo fuera de las vendas. Sonríe–.Lo supe desde que tus padres te trajeron a mi manada recién nacida.

-No, no puede... ser. Esto no es cierto.–Me voy a morir, mi corazón deja de latir–

-Lo es cachorra, eres la luna de esta manada, por eso nunca he estado con nadie de la manada, para que al transformarte, me reclames como tuyo, cachorra mía.

-Diosa luna.–Ahora lloro porque no puedo creer esto–

-Scarlett.. eres mi Luna, ¿recuerdas la sonrisa de tu padre cuando le di la orden de llevarte a casa?.

–Afirmo–. En ese momento se lo dije. Estaba muy feliz. ¿Lo recuerdas?.

-Si.–Le digo llorando, limpia mis lágrimas–

-Así supe que esos chicos te harían daño, sentí tu miedo, sentí tu llamado.

-Oh, Diosa Selene. –Sonríe–

-Si, ella nos dió la dicha de ser mates asi que debes luchar por salir de esta cama, ser más fuerte que nunca para juntos, dentro de dos años, liderar esta tú manada. Mi Luna.–Sonrío–.Promételo. Promete lo harás.

-Lo prometo, Alfa.

-Mí Alfa. –Me corrige–

-Mí Alfa.–Sonríe–.Ah, el niño que te dice "algodón de azúcar", que sea solo amistad o lo sacaré de la manada y jamás, nunca, vuelvas a besarlo, casi muero de dolor y asesinado por un Rouge en ese momento.–Me sorprendo recordando eso–

-Lo siento, lo siento mucho yo no... lo sabía y...

-Shh, tranquila, pero que no se vuelva a repetir, por favor.

-Jamás.–Sonríe, besa mi mano–

-Necesitas descansar. Necesitas sanar. Y yo... yo estaré aquí. Para lo que necesites. Siempre.–Algo en mi pecho se mueve. No es el lazo de mates, no puedo sentlrlo aún, apenas tengo 16, pero es algo.. Esperanza quizás. porque soy la luna de esta manada. Sus ojos se clavan en los míos. Intensos–.Amo tus ojos, preciosa mía. Eres importante para mí, Scarlett. Más de lo que crees.

–Sale dejándome en las nubes del amor y el terror de saber que soy la luna de la manada una responsabilidad que no sé si sabré manejar.

El vacío en mi alma no me permite disfrutar esto al cien por ciento. Me quedé huérfana, pero ahora soy la luna de esta manada. Debo ser fuerte. Lo seré. Aunque tenga que arrastrar mi alma. Seré la mejor luna de esta manada.

***

[Dos años después...]

Los meses pasan el flash de una fotografía.

Dos años han pasado desde esa terrible guerra.

Me mudé a una de las casas de huéspedes de la mansión del Alfa. No pude, no pude regresar a mi hogar. Cada vez que cerraba los ojos, veía su sangre en las paredes. Escuchaba sus gritos.

Así que acepté cuando el Alfa Jasper me ofreció un nuevo lugar. Mis amigos venian todos los días, ya no tanto. No los culpo. La vida continuó y ellos tenían que seguir adelante, tenían que ir a la Universidad Real que está lejos de aquí, y pensar que mu sueño era ir al reino, hacer una carrera y quedarme a vivir allí, hasta desee conocer al rey... y ahora, nada de eso me importa. Dejó de importarme con la muerte de mis padres. Solo respiro porque soy la luna de esta manada.

Yo sigo atrapada en un vacío profundo, atrapada en este cuerpo marcado, atrapada en este dolor infinito, atrapada en una casa que se siente más como prisión con cada día que pasa.

Jasper cumplió su promesa. Viene a visitarme. Me trae libros. Me cuenta sobre la manada. Me aseguró que todo estaría bien. Y cumplió.

Comencé a estudiar desde casa. Clases en línea para no quedarme atrás. Pasaba horas frente a la computadora, memorizando cosas que no me importaban, resolviendo problemas que no tenían sentido, porque si mi mente estaba ocupada, no pensaba. Y si no pensaba, no sentía.

Pero las noches... las noches son insoportables.

Cada vez que cerraba los ojos, los veía morir de nuevo, una y otra vez y otra vez.

Empecé a evitar los espejos. Porque cada vez que me veía, veía las cicatrices, esde mi frente, cruzando mi ojo derecho, que milagrosamente aún funciona, bajando por mi mejilla hasta mi mandíbula. Otras en mi cuello. Mis brazos. Mi espalda. Mi estómago. Mis piernas.

Monstruo. Eso es lo que veo. Y no soy la única. La primera vez que salí de la casa, seis meses después de la tragedia, fue para ir a la biblioteca. Necesitaba un libro que no estaba disponible digitalmente. Las miradas me siguieron como cuchillos. Susurros. Murmullos. Ojos que se apartaban con asco.

Una niña pequeña lloró cuando me vio. Su madre la alejó rápidamente, murmurando algo sobre "no mirar a los monstruos". Regresé a casa corriendo.

Y no volví a salir. El Alfa se enteró. Vino esa misma noche, furioso.

-¿Quién fue?.— exigió—.¿Quién te hizo sentir mal.–Recuerdo sus palabras–

-Todos.—Susurré, abrazándome a mí misma–.Todos me miran como si fuera... como si fuera...

-No eres un monstruo.—Me tomó de los hombros, obligándome a mirarlo—.Eres una sobreviviente. Eres una guerrera, y cualquiera que diga lo contrario tendrá que responder ante mí.

–Al día siguiente, convocó a toda la manada.Yo no fui. No podía. Pero Sofía me contó después.

Él les recordó que yo había peleado por ellos. Que había salvado vidas esa noche. Que mis cicatrices eran honor, no vergüenza. Prohibió cualquier discriminación hacia mí. Pero las palabras no cambiaban las miradas, las palabras no borraban el asco en sus ojos. Así que me quedé adentro.

Día tras día. Mes tras, mi mundo se redujo a cuatro paredes, una computadora, y las visitas ocasionales de Jasper y mis amigos, Y lentamente, muy lentamente, algo comenzó a crecer en pecho. Algo más que amor por él.

dependencia. Jasper es la única constante. El único que me hace sentir que quizás, solo quizás, no estoy completamente rota.

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