Mundo ficciónIniciar sesiónScarlett
Gritos. Aullidos. El sonido de garras contra la piel. Cuerpos transformándose. Huesos crujiendo. -¡ROUGE!.—El grito de alarma hace eco desde algún lugar de la manada– –¡Corran!.—Le grito a mis amigos–.¡Pero no hacia la casa de la Manada. vamos a mi casa.– Los gritos desgarradores de todos se escuchan rompiendo mi corazón–.¡Protéjanse!.–Grito como loca– -¡Son demasiados, debemos pelear!.–Grita Hansel– -¡Nunguno está transformado y el entrenamiento de ustedes no servirá.–Le grita Arielle. Hacemos un circulo protegiéndonos mutuamente. Pero unos 6 Rouge se nos acercan, nos rodean. Sus fauces están abiertas, amenazantes, como los depredadores que son. Muestran sus colmillos, sus garras se ven demasiado filosas. Uno abre el hocico e inmediatamente se lleva a–.¡Arielle!, ¡Nooo!, ¡déjala maldito!.–Grito con el corazón en la boca–.¡Alfa!, ¡ayuda!.–Grito a todo pulmón, pero el alfa no está en ninguna parte, los deltas, omegas, gammas y los guardias del palacio, comienzan a pelear a muerte con los Rouge. Una espada llena de sangre cae a los pies de Nina, la empujo detrás de mí y la tomo– -¡¿Qué haces?!, ¡¿Sabes pelear?!.–Pregunta Sofía temblando de miedo– -¡Sí, aprendí viendo a mi padre!.–Blando mi espada, dos Rouge se acercan. Pero yo voy por el que tiene a Arielle.. De dos saltos caigo encima de él clavando mi espada en su cuello. Los tres caemos estrepisosamente al suelo. Ari llora– -¡Gracias hermanita, gracias!.–Peleo cln los demás, guerreros me ayudan y acabamos con todos. Hansel y Sofía se aceran, se las entrego en sus brazos– -¡Pónganse a salvo, ya!. -¡No te dejaré sola!.–Me grita Hansel– -Cariño, por favor, ponlas a salvo, yo me sé defender, me viste, estaré bien. Ve.–Le doy un beso en los labios, sé que me ama y yo lo quiero pero...– -¡Scarlet, hija!.–Grita mi madre sacándome del momento, corro hacia ella– -¡Hazlo? por favor!.–Le grito corriendo hacia mi madre. Asiente y se van. Mi madre se convierte en loba para pelear, tres Rouge la atacan, su loba me mira, el tiempo se ralentiza mientras corro hacia ella evadiendo pelea tras pelea. Mis padres pensaron en mí al venir a buscarme, mi padre también llega pelando como todo un guerrero, asesina a los Rouge que tienen a mi madre. Llego a ellos– -¡Scarlet, retrocede! ¡Esto no es para ti!, ¡sal de aquí!. -¡No los dejaré papá!, ¡jamás!.–Grito enfurecida mientras levanto mi espada. Betas guardianes, Deltas y Gammas, forman una barrera impenetrable alrededor del corazón de estas tierras. El Alfa. Él llega, su lobo está lleno de sangre. Nadie deja que lo toquen y yo me uno a la pelea junto a mis padres cuando más Rouge se acercan. El alfa me jala hacia él. Se convierte en humano y volteo la cara al ver su cuerpo desnudo– -Cachorra, pero que haces con esa espalda, puedes lastimarte, dámela.–Intenta quitármela. Me hace mirarlo a los ojos– -¡No!, sé defenderme y puedo defenderlo a usted también –Niega– -Ve con tus padres a casa. Ahora. ¡Beta Holloway!. -¡Alfa!.–Mi padre viene hacía él– -¡Pónga su hija a salvo!, ¡Ya!.–Le grita, mirándolo fijamente, sé que están hablando por conexión. Mi padre se sorprende, sonríe y asiente– -¡A su orden, Alfa!, vamos hija. -¡No!, ¡no me iré esconder como una cobarde, cuando todos están en peligro!.–El Alfa me sonríe– -Eres una guerrera, digna hija de tus padres, pero necesito que estés a salvo y es una orden. -Alfa.. -¡Obedece a tu Alfa Scarlett, es por tu bien!. –Me grita el alfa. Obedezco en contra de mi voluntad. Corremos hacia nuestra casa, mi madre se une corriendo también– -¡¿Vieron a dónde fueron los chicos?!. -¡A salvo en la casa de la manada!.–Grita mi padre. Quiero ir con ellos, luchar por todos y eso haré– -¡Papá, no podemos encerrarnos en nuestra casa y dejar que estos malditos masacren nuestra manada.!. -¡Es una orden del Alfa!.–Grita. No me da tiempo de replicar porque nos rodean. No sé cuantos nos acorralan. Listos para luchar, mis padres se transforman, yo hago uso de sus enseñanzas y nos defendemos como la familia que somos. Mis padres con garras y colmillos, yo con la espada, corto gargantas, cabezas y no bien acabas con uno, cuando te rodean muchos más. Los guardias del palacio enviados para proteger a la manada, nos ayudan a limpiar el camino y seguir a casa. Cuando llegamos, mis padres me gritan que entre. La pelea de mi madre la lleva hacia dentro de la casa. La mía no, el desgraciado con el que peleo clava sus garras en mi brazo izquierdo, grito de dolor, pero.. Escucho algo que me hiela la sangre.. El aullido de mi madre. No es un aullido de batalla. Es de dolor extremo. Corro hacía dentro de la casa más rápido de lo que jamás corrí en toda mi vida. Mis pies sangran contra las piedras. El vestido es rasgado por el salvaje con el que peleaba. Otro me embiste, caigo boca arriba, salta hacía mi y clava sus garras delanteras desde mis muslos hasta mis rodillas. El dolor es tan fuerte que mis sollozos me ahogan. Respiro y me levanto cortando sus patas, su sangre me baña la cara, otro clava sus garras en mi costado derecho– -¡Aaah!, ¡maldito hijo de puta!.–Clavo mi espada en su corazón asesinándolo en el acto– -¡Hija!. -¡Papá!.–El corre hacía mí pero mi madre vuelve a gritar de dolor –.¡Ve con ella!. -¡No!, no me perdonará si algo te pasa!. -¡Ve con ella, suena muy herida!, ¡yo asesinaré a estos malditos. –Él asiente, se convierte en lobo y corre hacíadentro, yo le corto la garganta al maldito que me ataca, mis heridas arden como si esas partes de mí, estuvieran dentro del horno en que me querían quemar viva esta tarde Miro hacia mi casa. La puerta está destrozada. Las ventanas, rotas. En la entrada hay sangre mucha sangre– -¡Mamá! ¡Papá!.—Grito, mi voz quebrándose. Cinco lobos enormes están en medio de mi sala, sus pelajes manchados de sangre, sus ojos brillando con hambre salvaje, y en el centro, detrás de la línea vertical que tres de ellos forman, veo algo que me parte el alma en mil pedazos–.¿Mamá?, ¿Mami..?.–El maldito en frente de mi se ríe y se mueve a su derecha. El Rouge que tiene a mi madre la tira al suelo como un trapo sucio y todo se vuelve rojo a mi alrededor... No lo pienso, agarro mejor mi espada, me lanzo hacia ellos, mis dedos cerrándose alrededor del mango– -¡SCARLETT, NO!.—Escucho el grito de mi padre. Pero ya es tarde. El primer Rouge también se lanza hacia mí, sus fauces abiertas, sus garras extendidas. Y yo, lo espero sin temor a perder la vida porque ellos ya se llevaron mi corazón al asesinar a mi madre. El primer zarpado despega la piel de mi hombro derecho, el segundo de mi espalda y el tercero me deja sin aliento al clavar sus garras en mi hombro izquierdo....El grito de dolor me ahoga– -¡Aaah!, ¡malditos, malditos malditos!. -¡NO TE RINDAS MI NIÑA, VOY POR TÍ!.–Sus palabras me dan energía, levanto mi espada y corto su carne, su cuello para ser exacto. No, no estoy bien. El odio y el dolor me consumen y por lo mismo, no me importa cuando los otros 4 que quedan, se lanzan sobre mí... cuatro lobos salvajes, 16 colmillos dispuestos a deshacerse míl. 16 garras en el aire que vienen directo a destrozar mi cuerpo. Pero no les daré ese placer... me inclino hacía el Rouge de mi derecha y así mismo muevo mi espalda cortando su pecho y cayendo al costado, ellos caen en el lugar que estaba y veo que la herida fue profunda porque el maldito no se levanta. Mi padre se une cayéndo encima de uno de ellos al saltarle encima. Otro viene por mí y cae con un alarido, su sangre salpicando mi cuerpo, mi vestido, mis manos. No tengo tiempo de procesar mi dolor, mi pena, porque el tercero ya se aceca. Me muevo por instinto. Por años de enseñanzas de mis padres. De observar a los guerreros entrenar a escondidas. Por noches en mi habitación practicando movimientos que me enseñé a mí misma. Porque aunque está prohibido que las mujeres aprendan a pelear, yo nunca he sido buena siguiendo reglas que no tienen sentido. El cuarto también cae. Mi padre elimina a uno que se acerca y un quinto huye. Nos abrazamos, él llora desconsolado, ha perdido el amor de su vida. -Scar, cielo.–Escucho a Ari– -Diosa luna.–Sofía empieza a llorar.–Volteo hacia mis amigos, ellos caminan hacía mí entrando a la casa. Me miran con los ojos desorbitados, las bocas abiertas en shock— -¿Desde cuándo sabes pelear así...? —Comienza Hansel ha hablar pero...– -¡A un lado!.—Grito cuando otros tres lobos se preparan para atacar desde afuera. Corro hacía ellos. Siento que cada segundo algo ne desgarra dentro mí. Mi madre está muerta. Escucho un gruñido, cuando reacciono es demasiado tarde. El dolor explota en mi rostro cuando unas garras salidas de la nada, rasgan desde mi frente, cruzando mi ojo derecho, bajando por mi mejilla hasta mi mandíbula. Mi garganta arde por el grito de dolor Clavo mi espada en el cuello del Rouge y caigo de rodillas. La sangre nubla mi visión. Y entonces escucho el llanto de mi padre– -¡Scarlett, mi niña!.–Levanto la vista con mi único ojo funcional y lo veo. Transformado en su forma de lobo feroz, luchando contra los tres desterrados a la vez. Y junto a él, mi alfa, más betas, Deltas omegas y demás guerreros. Mi alfa en su forma de lobo, más imponente que nunca, su pelaje gris brillando bajo la luna, pelea con todo. Lo veo sangrar del costado cuando las garras de un Rouge lo cortan– -¡No!.—Intento levantarme pero otro rouge me golpea cayendo lejos de ellos. Más dolor. Más sangre. Escucho los gritos de mis amigos. Veo al beta Darren transformarse y lanzarse contra uno de los lobos. Mi ojo va hacía el Delta Luke, que hace lo mismo. Pero no es suficiente. Nunca será suficiente, porque hay más de ellos saliendo de los árboles.. Observo la masacre que esos malditos han hecho en mi manada. Un aullido de dolor pone mi corazón a martillar, mis ojos buscan el sonido... Lo veo. Mi padre cayendo... tres de ellos sobre él. Garras. Colmillos. Su sangre, sus gritos de dolor. Me mira y sonríe– -Te amo pequeña mía, sé feliz y cuida de... -¡Papá!. –Mi grito se quiebra en sollozos cuando las fauces del enemigo se cierran alrededor del cuello de su cuello—.¡NOOOOO!..–Me levanto. No sé cómo. No sé de dónde saco la fuerza. Pero me levanto. Agarro la espada. corro hacía al maldito que tiene su hocico lleno de la sangre de mi padre y corto su asqueroso cuello. Pero llego tarde. Los ojos de papá ya no están aquí. Lo que siente mi corazón no es dolor y no encuentro la palabra para definirlo. Los Rouge me rodean listos para terminar conmigo y ya no me importa nada, estoy lista para terminar de morir.






