El Rouge me mira. Sonríe y se aleja.
No como los otros que atacan sin pensar, sin estrategia. Este... este se mueve diferente. Con propósito. Como si tuviera un plan.
-¡Scarlett, a tu derecha!.—El grito de Astrid me hace girar justo a tiempo para bloquear las garras de otro Rouge que salta hacia mí. Clavo mi espada en su garganta. La sangre caliente salpica mi rostro. Cae de golpe. Pero mis ojos vuelven al que sonrió.
¿Por qué me conoce? Los Rouge no tienen humanidad. No razonan, son bestias sa