Cap:#2: Caos sangriento #1

SCARLETT

-No, Alfa, por favor no lo haga.–Le ruego–

-¿Vas a perdonarle la vida?.

-Sí. Por favor déjenlos. Con un castigo es suficiente.

-¡Alfa, por favor, fue un momento de locura!.

–Grita Anaira enloquecida–

-¡¿Un momento de locura?!, ¡casi asesinas a la hija del beta de tu manada, ¡Sáquenla de aquí!.–Los guardias se la llevan, mi padre me abraza–

-Cachorra.

-Papá, casi, me, queman, viva.–Sollozo y me abraza fuerte–

-Lo siento cachorra, lo siento. Te protegeré mejor de hoy en adelante.

-Yo también pequeña. –Dice el Alfa, lo miro, me sonríe, se acerca a limpiar mis lágrimas–

-Gracias, Alfa.–Asiente sin borrar la sonrisa–

-¡¿Dónde está?!, ¡Scarlett!.–Grita Hansel, lo miro y le abro los brazos y viene hacía mí –

-¡Scar!.–Gritan Nina, Arielle y Sofía–

-¡Está aquí!.–Grita mi padre, yo tiemblo como gelatina –

-¡Voy a matar a esa perra maldita!, mira como estas, como te dejó.–Ari me arranca de los brazos de mi padre para abrazarme–

-Tranquila mi algodón de azúcar, ya están encerrados.–Hansel besa mi frente, luego nina y Sofía besan mi cabeza. Los demás se colocan a mi alrededor–

-Algodón de azúcar, que tierno.–Dice el Alfa. Se aclara la garganta–.Creo si no van a arreglarse para la fiesta llegarán tarde a su propia celebración de graduación. Recuerden que luego tienen que vestirse para el ritual de luna nueva.

-Yo no vendré. No..

-No no, no termines esa oración Scarlett Holloway, porque te retiro la palabra. Usted se pondrá ese hermoso vestido y va a disfrutar su fiesta, así que vamos por el. –Ari toma mi mano, me levanta, todos la apoyan–

-Ve con ellos hija, yo iré a hablar con tu madre que esta que se muere de angustia.–Asiento, mira al Alfa y me despido con un...–

-Gracias alfa, ¿Cómo se enteraron que estaba aquí?.

-Ahm... Un guardia me avisó. –Dice el Alfa. Asiento dándole las gracias otra vez.

***

Las chicas y yo vamos por mi vestido, luego ellas se van a por sus cosas y yo camino a casa.

Mi casa está al borde de las tierras de la manada, una construcción de piedra y madera que mezcla lo antiguo con lo nuevo: ventanas de vidrio emplomado junto a paneles solares en el techo, chimenea de leña junto a una calefacción moderna. Esto porque a Papá le gusta lo antiguo y a mamá lo moderno, juntos lograron crear algo hermoso.

La puerta principal está abierta, y el olor a canela y manzana me recibe antes de que pueda cruzar el umbral–

-¡Mamá! ¡Papá! ¡Ya llegué!.—Grito, entrando como un torbellino. Mi madre sale de la cocina limpiándose las manos en un delantal, su cabello castaño rojizo recogido en una trenza. Sus ojos colorchocolate, se iluminan al verme–

-¿Y? ¿Lo conseguiste?.–Levanto la bolsa triunfalmente–.¡Doris es increíble, el vestido está precioso!.

-¡Déjame verlo!.—Mi padre aparece desde su estudio con una espada en manos, sus ojos castaños brillan con la ternura que solo nos demuestras a mi madre y a mí—. Aunque ya sé que te verás preciosa sin importar qué.

-Ay Papá, no digas esas cosas. —Jadeo sonrojándome–

-Es verdad.—Dice mi madre, acercándose para tocar la tela con reverencia—.Oh, Scarlett. Esto es... magnífico.

-Lo sé.–Bajo la cabeza cuando la rabia me invade–

-¿Qué pasa?.

-Papá, hoy estuve a punto de morir solo porque no puedo dar de demostrar que sé pelear, eso jamás volvería a pasar.

-Hija, sabes que no puedes..

-¿Y que hago mamá?, ¿dejar que me maten?, no, si se presenta algo similar, me defenderé y luego vemos que inventamos.

-Jeana, nuestra hija tiene razón.–La mira–.Eso chicos estuvieron a punto de quemarla viva. -¡Diosa Selene!, no lo repitas otra vez, por favor. –Ruega mi madre tocando el lado del corazón – -Defiéndete, yo me ocupo de las represalias.

–Afirmo. Me despido con un beso para cada uno y subo a mi habitación.

***

Mis amigas llegan como la milicia del reino, con cara de.. "Estamos aquí, y no nos vamos sin completar nuestras misión".

Ellas arrastran maletas con maquillaje, rizadores, planchas y más ropa de la que posiblemente necesitámos.

-¡Hora de transformarte en una diosa!.—Anuncia Arielle, sus ojos verdes brillando con determinación. Mi habitación se convierte en un centro de belleza. Sofía pelea con mi cabello rebelde, tratando de domarlo en rizos suaves. Lena aplica maquillaje como una verdadera artista. Ari elige accesorios mientras Marcus, Shase y Hansel esperan abajo con mi padre, probablemente hablando de deportes o política–

-Tus ojos son injustos.—Comenta Lena mientras aplica sombra plateada en mis párpados—. Este blanco con destellos turquesas... nunca he visto nada igual.

-Los ancianos dicen que son místicos.—Digo, encogiéndome de hombros—.Que tienen poder.

-¿Y tú qué crees?

-Creo que solo son bonitos... ¡ay!, me dolió–Ella accidentalmente jala mi cabello–

-Scarlett, en serio. Tienes que aprender a aceptar cumplidos.

-Y a creértelos.—Añade Arielle, colgando un collar delicado en mi cuello—. Porque eres increíble y es hora de que lo veas.–Cuando finalmente me pongo el vestido y me miro en el espejo de cuerpo completo, casi no me reconozco. El vestido cae perfecto. Mi cabello castaño claro con reflejos cobrizos, cae en un lacio perfecto sobre mis hombros. El maquillaje resalta mis ojos de una manera que los hace brillar como joyas–

-Luzco..

-Como una reina.—Susurra Sofía detrás de mí—. Luces divina.–Por primera vez en mucho tiempo, le creo.

***

La Casa de la Manada resplandece bajo las luces cuando llegamos. Las guirnaldas que pusimos en la tarde, ahora brillan con lucecitas doradas. La música llena el aire, mezclándose con risas y conversaciones animadas. Lobos de todas las edades están aquí, vestidos en sus mejores galas, celebrando no solo nuestra graduación sino también el futuro de la manada.. El ritual empieza a media noche cuando la luna este en su punto exacto, luego los adultos se quedan... celebrando solos cuando la bruma les llega y solo piensan en sexo y saciarse.

-¡Llegaron las estrellas de la noche!.—Grita Shase cuando entramos, y de pronto todos voltean. Siento sus miradas. Algunas de admiración genuina. Otras... no tanto. Pero la mirada que me deja sin aliento es la del Alfa Jasper. Recorre todo mi cuerpo y un escalofrío extraño se instala en la boca de mi estómago–

"Estás preciosa, cachorra".–Leo sus labios. Sonrío dándole las gracias con todo temblándome.

Ese hombre es fascinante, una alucinación mágica, sus ojos, su cabello largo, ese cuerpo perfecto y esa boca.. ¡Diosa Selene, quiero ser su luna!.

Pero se me borra la sonrisa cuando algo dentro de mí se pone alerta, cuando algo me susurra que no debería estar aquí.

Sofía me aprieta la mano, Arielle me empuja suavemente hacia adelante, los murmullos sobre mí empiezan y decido que esta noche no dejaré que nada arruinara mi felicidad.

Tomo un vaso de jugo de frutas mientras los demás optan por algo más fuerte. Nunca me ha gustado el alcohol; odio la sensación de no tener control completo.

***

Bailamos. Reímos. Tomo fotos con mis amigos, con algunos maestros, con compañeros de clase que parecen haber olvidado que solían hablar mal de mí y después de dos horas, mis pies gritan por misericordia.

-Necesito sentarme.—Anuncio, arrastrándome hacia una de las sillas cercanas a la entrada–

-¿Quieres que nos quedemos contigo?.—Pregunta Sofía–

-No, disfruten. Solo me quitaré estos tacones asesinos por cinco minutos.–Se alejan riendo, y yo me desplomo en la silla con un suspiro de alivio. Me quito los zapatos, masajeando mis pies adoloridos. Y por un momento, solo un instante la brisa fresca se siente diferente… el viento aulla con un silbido aterrador, como un lobo herido a través de los bosques. Cierro mis ojos, mi mente recorre las tierras ancestrales de mi manada, se extiende como venas llenas de sangre bajo la luna nueva.

Siento el pulso de la tierra bajo mis pies descalzos. Mis ojos escanean el horizonte. Según los ancianos le dijeron a mis padres, mis ojos no son comunes, aveces les creo porque escucho cosas, como ahora que escucho susurros... pero esta noche, es diferente, no son susurros son gritos.

"¡Ponte a salvo ahora!"

"¡Sal de aquí, ya!"

"¡Están en peligro, corre!"

Sus gritos me asustan, me causan un pánico incontrolable.

Me pongo de pie de un salto, mi corazón martilleando contra mis costillas y salgo a correr hacia mi casa.

-¡Scarlett!, ¡¿qué pasa?!.

-¡¿Scar, para dónde vas?!.

-¡Nena, me estás asustando!.–Grita Hansel–

-¡Tengo que ir a casa!.–Grito por encima del hombro sin detenerme. Los susurros no cesan, veo sombras moverse entre los árboles–

"¡No pares Scarlett, debes ponerte a salvo!"

"¡Pero su gente también está en peligro!".

-¡¿Díganme qué pasa?!.–Les grito–

"¡Muerte!"

"¡Muerte!"

"¡Muerte!".–Mi ataque de pánico se intensifica–

-¡Scarlett, espera!.–Grita Hansel. No respondo. No puedo explicarlo. Solo sé que tengo que llegar a casa.Mis pies descalzos golpean el camino empedrado mientras corro. El vestido se enreda entre mis piernas. Mi respiración se vuelve errática. Pero sigo corriendo. Las voces de los chicos no cesan y ahora no puedo diferenciar quién es quién mientras corro sin parar hasta que siento algo que no entiendo, algo extraño...

Mis ojos vuelven a escanear todo frenéticamente. Nadie más parece sentirlo. La música sigue sonando. La gente sigue riendo.

Mi piel se eriza, mis huesos flaquean, el terror invade cada fibra de mi ser. Es como un silbido agudo que nadie más puede oír, la atmósfera se vuelve pesada, densa, cargada de.. Peligro.

Me detengo en seco, mis amigos casi chocando contra mí–

-¿Qué...?.—Comienza a decir Hansel, pero sus palabras mueren cuando todos aspiran el olor a

sangre podrida... Y entonces, rompiendo el bullicio festivo la noche, rugidos salvajes de los Rouge se escuchan cuando invaden la manda.

Son aullidos hambrientos. Malignos y de pronto, la manada explota en un caos sangriento cuando los Rouge comienzan a devorar a los miembros de mi manada.

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