Eirik tomó su espada y despues me lanzó un pedazo de tela. yo lomire mal de inmediato.
—Ponte algo, no puedes andar por ahí desnuda —me dijo.
Me envolví lo mejor que pude con la tela y me acerqué a él, mirando en sus ojos lo cansado que estaba, ya nos estaba pasando factura todo lo que pasamos. La vida después de esto no será fácil, pero sé que podremos superarlo.
—Te extrañé —le dije con sinceridad.
Eirik me miró, pero su rostro no mostró más que una sombra de nostalgia antes de volver a conce