Me gustaba ir con la anciana a comprar algunas hierbas que no podíamos encontrar en el bosque y que sólo en la aldea estaban disponibles. Me encantaba observar a los niños corriendo y divirtiéndose, a las personas hablando animadamente, e incluso me gustaba ver las peleas que surgían de vez en cuando entre ellos. Todo era diferente a lo que conocía, y esa diferencia me hacía feliz, me recordaba que había más allá del bosque.
—¡Thora, deja de soñar despierta y ven a ayudarme! —increspó la ancian