Callie no durmió.
Permaneció despierta mucho después de que el palacio se sumiera en su silencio nocturno, mirando fijamente a la oscuridad como si fuera a parpadear primero. Cada sonido parecía más agudo: pasos resonando en pasillos lejanos, el cambio de guardia de los guardias, el leve crepitar de las antorchas que ardían lentamente.
Su cuerpo estaba inquieto de una forma que ya no fingía no comprender.
No era hambre.
No era solo miedo.
Expectativa.
Las palabras de Darian de antes resonaban i