Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mañana llegó con el peso de lo que no se había dicho.
Neferet lo supo antes de abrir los ojos, en ese instante suspendido entre el sueño y la vigilia en que el cuerpo conoce la verdad antes de que la mente tenga palabras para nombrarla. El aire de sus aposentos olía al incienso de la noche anterior, y la luz que se filtraba por las cortinas de lino tenía esa cualidad dorada y acusadora del amanecer en Tebas: una luz que no perdonaba las somb







