El descanso duró exactamente dos días.
No porque surgiera una crisis.
Sino porque el silencio empezó a volverse incómodo.
Noctara fue la primera en admitirlo.
—Estoy empezando a inventar amenazas en mi cabeza —dijo mientras lanzaba un pequeño cuchillo contra una diana imaginaria en la pared del salón vacío.
Thallia revisaba datos sin urgencia real.
—Eso es síndrome de función residual.
Rhaziel levantó una ceja.
—¿Eso existe?
—Lo acabo de nombrar.
El Presentante sonrió.
Risa observaba desde la v