La noche envolvía el castillo como un manto de sombras, y el silencio solo era interrumpido por el murmullo distante del viento entre las torres de piedra. En el balcón de sus aposentos, Phoenix contemplaba el vacío frente a ella, con la mirada fija en el horizonte, tan inalcanzable como la libertad que anhelaba. La brisa nocturna jugaba con su cabello negro mientras analizaba las posibilidades de fuga. El abismo bajo el balcón era intimidante, y su condición actual —el peso creciente de su emb