Si quiere que hable, será solo con usted.
La sala de reuniones del consejo estaba sumida en un silencio tenso, roto únicamente por el crujir ocasional de las sillas de madera y el murmullo apagado de voces discutiendo. Ulrich estaba en la cabecera de la larga mesa de roble oscuro, sus ojos recorriendo los rostros de los nobles reunidos. La atmósfera era de urgencia, pero también de temor.
Entre los presentes estaban el austero Duque Karl Dubois, conocido por su postura rígida y conservadora; el experimentado y prudente Lord Thaddeus