Turin se sentó en la posada, observando a los otros viajeros que entraban y salían, mientras esperaba el contacto de Ruby que nunca llegó. No estaba sorprendido. Desde el momento en que Sylvie Flamehowl dio respuestas evasivas, Turin tuvo la sensación de que algo estaba sucediendo en los bastidores de esa casa.
Al día siguiente, decidido a obtener respuestas, Turin se dirigió nuevamente a la casa de los Flamehowl. Al llegar allí, fue recibido por la misma criada de cabellos rojizos que lo había