Phoenix estaba sentada al borde de la cama, con la cuchara aún en la mano, los ojos fijos en el plato de sopa, pero la mente distante.
"La sopa está fría", dijo con un tono casi indiferente.
Ulrich la miró, incrédulo. Un nudo se formaba en su pecho, una mezcla de frustración e incredulidad. Acababa de abrir una parte vulnerable de sí mismo, de confesar que solo era posible aprender a amar con ella. ¿Y su respuesta fue sobre... sopa?
"Acabo de decir que solo es posible aprender lo que es el amor