Mientras salía de la habitación, Phoenix se preparó mentalmente para enfrentar a Ulrich nuevamente. Sabía que tendría que seguir con la farsa, al menos por ahora. La noche prometía ser larga, llena de sonrisas falsas y palabras cuidadosamente escogidas.
Caminando por los pasillos de madera de la mansión, Phoenix no pudo evitar admirar la simplicidad rústica del lugar. Era un alivio de los pesados ornamentos y las rígidas reglas de la corte. Se sentía más a gusto aquí, a pesar de la tensión que