Ulrich solo quería devorarla, desesperadamente. No quería seguir protocolos, reglas ni todas las cosas que un hombre debería hacer para acostarse con su esposa. Todo lo que quería era comer a Phoenix, así de simple. Después de todo, ese fue su pedido.
Follarla tantas veces como pudiera, de maneras inimaginables.
Él la había querido desnuda desde el momento en que la vio en la sala del trono con ese vestido simple, ofreciendo una vista espectacular de sus pechos, y cuando ella tomó la iniciativa