Como dicen, cuanto más joven, más inexperta y más irritante.
El gran salón de banquetes de Eldorheim estaba resplandeciente esa noche, con sus largas mesas de madera maciza adornadas con suntuosos manteles y cubiertos relucientes. Los altos techos, iluminados por candelabros de hierro, lanzaban una luz cálida sobre el ambiente, calentado por grandes chimeneas y un sistema de calefacción conectado a las fraguas. En el centro del salón, el Vizconde Thrain Ashford y la Vizcondesa Elara Ashford se destacaban entre los otros nobles locales.
Elara llevaba un d