Cierra la puerta y demuestra que estoy equivocada.
La Vizcondesa Elara estaba sentada al lado de Brynden, intentando disimular su frustración. Llevaba un vestido de terciopelo borgoña con detalles dorados, mangas largas y una falda amplia que le confería una elegancia innegable. Sin embargo, la sensación de desilusión era difícil de ocultar. Brynden era un guerrero alto, robusto e imponente, pero no era el hombre que ella deseaba a su lado esa noche.
Al otro lado de la mesa, Ulrich estaba sentado, mirando fijamente a Phoenix, como si ella fuera