Capaz de destruir el mundo por ti.
El sol ya comenzaba a descender, esparciendo una luz dorada por el bosque mientras Phoenix caminaba en silencio con sus damas de compañía. El vestido de algodón verde claro que llevaba se balanceaba suavemente con sus pasos, y la capa beige se ajustaba cómodamente en sus hombros. Las sandalias de cuero hacían poco ruido, casi como si la propia naturaleza reconociera su presencia y respetara su silencio.
Los pensamientos de Phoenix estaban lejos, enfocados en el regreso de Ulrich. La intensidad