—¿Cómo era tu mamá? —preguntó Corono, curioso por saber mucho más de la mujer de su vida.
—Mamá era perfecta —declaró la joven en un tono apagado, estirando la mano para que su esposo la tomara y así jalarlo a sentarse a su lado en ese lugar en que ella estaba—, siempre dijo que yo debía ser feliz, y pensé que sería feliz siendo la princesa de Lutenia, por eso me esforcé demasiado, pero, sabes, ahora que no soy la princesa sé que soy mucho más feliz ahora de lo que pude haber llegado a ser como