—Tenemos que irnos de aquí —declaró Samia algo que Cale sabía, pero que se negaba a hacer.
Era difícil para él dejarlo todo, por eso no se habían ido antes, pero ahora las condiciones habían empeorado.
Él había pensado que tendría oportunidad de aclarar las cosas con el emperador, sin embargo, al intentar salir de su casa, se dio cuenta de que estaba rodeado y que, quienes le estaba cuidando, no parecían simples guaridas.
Su vida corría verdadero peligro fuera de su territorio, así que no lo po